La noticia ya saltó a los medios de comunicación hace unas semanas, y probablemente la conozcas, pero me apetecía hacerme eco de ella por la aparente capacidad de innovar en un terreno consolidado desde hace … siglos. Al parecer, desde la empresa Adaptive Eyecare han desarrollado unas gafas en las que unas membranas llenas de agua hacen las veces de cristales. La parte ingeniosa es que las gafas disponen de un mecanismo simple que permite que el usuario gradúe el llenado del líquido al principio de su uso, adaptándolo a su visión. Una vez realizado este proceso, el mecanismo se sella y se elimina.
Aunque no es posible corregir los astigmatismos -sólo sirven para miopías o hipermetropías de -6 a +6D- sin duda un alto porcentaje de personas se podrían beneficiar de este margen de corrección.
A pesar de lo esperanzador de la noticia, por lo que tiene de simple, de ingenioso y de solidario, en la web de la empresa no he podido ver explicación detallada del prototipo, o esquema de funcionamiento de la gafa en cuestión.
